Arancha Bonete, Miss Playboy TV 2004

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Arancha Bonete, Miss Playboy TV 2004

Arancha Bonete, OPINIÓN

  
OPINIÓN
Valencia
Miss Play Boy
MARÍA JOSÉ POU AMÉRIGO/

Las Provincias 22/02/2004

Hay quienes sienten algo especial cuando ven a un ídolo local en el podio olímpico, recogiendo la “ensaladera” de plata o viajando a las estrellas, por poner sólo dos casos. Parece que tener a un compatriota en el Olimpo es algo parecido a compartir el éxito del interesado e, incluso, merecerlo si llega el caso. Para ésos, la elección de Arancha Bonete como Miss Play Boy TV Latina 2004 es una ocasión más de presumir de valencianos internacionales. Para otros, sin embargo, no es un timbre de gloria frente a la posibilidad de que un valenciano obtenga un gran premio literario o un doctorado honoris causa.

Estos últimos son intelectuales puritanos, de estricto paladar cultural, que desprecian lo lúdico, lo ocioso y todo lo relacionado con el placer. Para ellos, ególatras narcisistas por lo general, no hay mayor placer que la adulación constante hacia su inteligencia. Son seres graves y circunspectos que desconocen la alegría y la perfecta compatibilidad entre seriedad y humor, clara muestra de poca inteligencia. Tienen, pues, una gran discapacidad para el disfrute de la vida.

Estos individuos utilizan, además, tópicos y clichés en relación al placer. Así, consideran que una Miss Play Boy o una miss en general da tanta importancia al físico que no cultiva como es debido el espíritu. No entenderían, desde ese presupuesto, que la conejita valenciana lea a Benedetti, cuando lo verdaderamente inexplicable es lo contrario, aspirar a Miss Play Boy siendo lectora del autor uruguayo, o leer “te quiero porque tu boca sabe gritar rebeldía” y dejarse exhibir en la feria de ganado que es una elección de miss o trabajar en una televisión vinculada a la industria del sexo.

Esos diletantes estirados no parecen darse cuenta de que el papel de los intelectuales en esta sociedad del ocio no es ocultar ese rasgo, el ocio, inevitable ante una creciente automatización del trabajo; tampoco es censurar la televisión y todo lo que ella pueda proporcionar, ni negar que el ocio sea la gran industra del siglo XXI. Hacer eso supondría que quien tiene que reflexionar sobre su entorno queda anclado en la añoranza de un tiempo dorado que ya pasó.

El intelectual de hoy debe, precisamente, tratar sobre el entretenimiento para seguir ejerciendo su función social: procurar espacios de libertad, haciendo que su contribución en el plano del pensamiento ayude a que el ocio no esclavice como antes lo hizo el negocio.

 

“Espero escribir un libro de narrativa erótica; a la gente le gustaría conocer mis fantasías sexuales.”

Arancha Bonete, Miss Playboy TV 2004

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