ARANCHA Bonete
Nos rendimos ante la generala del ejército de
sonrientes conejitas
POR RAMÓN PALOMAR/ VALENCIA
Las Provincias 22/02/2004
Arancha Bonete es la tierna conejita
que emergió desde una sabrosa paella valenciana para
conquistar el sol de Latinoamérica por obra y gracia
del imperio Playboy y de su espectacular, rotundo y
bárbaro físico. Arancha es un cuerpo glorioso, una
criatura celestial, la Eva Futura de Villiers de l’
Isle Adams (la Etxeberría plagió el título al maestro
francés, siguiendo su tradición intertextualizadora),
la carne convertida en benigno pecado, el pescado
elevado a obra de arte, la armada invencible en forma de
portaaviones, la Malvarrosa pintada por Sorolla y la
mascletá en plena apoteosis final.
Sus medidas huelen a replicante Blade
Runner, 97-65-97, con lo cual el perímetro de su
cintura está entre la divina cintura de avispa de Ava
Gadner y el suave mango de un sugerente taco de billar.
Un prodigio de cintura que desafía las leyes más
elementales de la física, la química y la cuántica.
No la he visto caminar, pues sólo la
conozco vía foto, pero si cuando se desliza sobre el
suelo sus piernas se pronuncian con ese crujido de
cadera esgrimido por Beyoncé Knowles, nuestra
preciosidad de casi un metro ochenta nos va a matar del
sofoco. Lo mejor de todo es su partida de nacimiento:
Quart de Poblet. Pues viva Quart de Poblet, yo me
empadrono en esa bendita tierra fabricante de máquinas
potentes mañana mismo.
Con Arancha de emperatriz del mundo
latino, de capitana de la silicona última generación,
cerramos además el círculo cachondo del mundo, pues
los valencianos copan las primeras plazas del destape
duro y del destape artístico. Recordamos, y hubo
constancia pues le dedicamos página dominical, que
Nacho Vidal, natural de Enguera, es el actual número
uno del cine porno por talento, calibre del arma y
derroche de energías; ahora, Arancha se encarama en las
primera posición del desnudo ligero, limpio, melódico,
presuntamente inocente y, por lo tanto, quizá demasiado
aséptico para mi arrasado y morboso paladar, con lo
cual dos valencianos controlan a voluntad la alta
temperatura del mapamundi.
Triunfos
Sí, ya tenemos a dos valencianos triunfando allende
fronteras, dos mediterráneos calientes, se conoce que
les dan muy de comer en sus pueblos y de ahí el récord
actual... Valencia está de moda, desde luego, y no
sólo por la Copa América, sino por éxitos como el que
hoy glosamos.
Arancha Bonete, 26 años, afincada
últimamente en Miami, tierra de seductores de
pacotilla, buscavidas de camisa floreada, millonarias de
piel estirada, pastosos pasmados, cubanos exiliados,
folclóricas desbocadas y polis con jeta de Don Jonson
borrachuzo, presenta una biografía peculiar. Según la
información filtrada por los esbirros del imperio
construido por Hugh Hefner, un señor que luce o lucía
los batines horteras de seda como nadie, nuestra
efervescente paisana de ingles de azúcar y sonrisa
paradisíaca, posee estudios de Farmacia, colabora en
una o dos ONG, es hija y nieta de militar y, cómo no,
le pidió permiso a papaíto antes de presentarse al
erótico concurso de las muñecas articuladas del
universo.
Tan bonachona biografía me escamaba,
por supuesto. Sospeché porque no podía ser todo tan
relindo, que diría un cursi de Miami ¿Esta Arancha
qué es? ¿La reencarnación de sor Citröen, una
especie de monja alférez en bikini, o una hembra de
bandera de esas que, como apuntó Josep Pla, muestra “una
predisposición innata a desnudarse en el momento
propicio”?
Así pues, tiré de teléfono para
husmear en tan cristalino e idílico perfil. Mis
pesquisas obtuvieron su fruto, logré encontrar un amigo
muy cercano a ella antes de su exilio a Miami, ciudad,
por cierto, ya que hablamos de escritores, descrita
maravillosamente por Elmore Leonard en sus novelas. Y me
llevé una gran sorpresa: mi fuente de información
ratificó los datos e incluso aumentó la dosis de
blancura.
En efecto, Arancha es medio
farmacéutica; cierto, colabora con una ONG; correcto,
consultó a papá lo del certamen. Además es sencilla,
amiga de sus amigas y le gusta la música tranquilita,
más bien empalagosa. Les confieso que acusé el
chasco... Es lo malo de estas chicas Playboy... nos
venden unos cuerpazos atómicos y luego, por mucho que
rebusquemos, no extraemos ni un sombra turbia, ni un
suculento nubarrón, ni un ápice de maldad, ni un
rincón oscuro, ni un rastro de cuero negro, taconazo de
aguja y flexible fusta. Nos endosan un lado angelical de
Arancha con el que poco se puede jugar.
Purificar
Se diría que estas mozas necesitan purificar sus
lascivas poses en pelota picada, su eterna sonrisa
artificial forrada por los mullidos labios y una piñata
perfecta, mediante una aburrida vida interior; es como
si anhelasen la redención por estar tan buenas y
exhibirse con tanta facilidad.
Mi contacto me ha chivado, por otra
parte, que su sueño era convertirse en médico.
Lástima que los hospitales de la Seguridad Social hayan
perdido una doctora capaz de resucitar a todo un
batallón de cadáveres de la morgue con su mera
presencia... Le impactó el libro El médico , de Noah
Gordon, y también El alquimista , de Paulo Coelho, ese
señor que nos da la tabarra con un rollo macabeo
semejante al del maestro del pequeño saltamontes de la
serie Kung-Fu, pero en peor.
En materia literaria, Arancha incurre
en la prosa más vendida de escasa calidad, pero bueno,
por lo menos se aplica en la lectura, lo cual le
agradecemos, ojalá se cruce en su camino un hombre que
le rectifique el gusto. Marilyn se casó con Arthur
Miller, pues por fortuna existen mujeres guapas que son
capaces de liarse con los feos si estos les deslumbran a
base de seso y cultura. Arancha promete.
De momento ejerce de turgente
marioneta de la escudería Playboy y no se sale del
guión. Desde aquí le recomendamos que rompa amarras y
vuele sola, nos encantaría descubrir a la verdadera
Arancha, a una Arancha sin prefabricar, sin colorantes
ni maquillajes.
Por cierto, mi informador me ofreció
su teléfono directo y, tras meditarlo dos segundos,
decliné la oferta porque, total, ¿y qué hago yo con
su teléfono? Arancha me temo que está en otra liga, no
querrá quedar con un columnista. Andará saturada de
moscones. Para vivir de esto del desnudo, hay que
trabajar muchísimo. Arriba Quart de Poblet.
