VALENCIA
Miss Play Boy disfrutó con
la actuación de Vicente Barrera
El Fandi: “Debería de mandar el público y no
el presidente”
CARLOS BUENO/ VALENCIA
Las Provincias 18/03/2004
La valenciana Arancha Bonete,
recién nombrada Miss Play Boy 2004, como buena
aficionada que es desde hace tiempo, acudió a los toros
y disfrutó de lo lindo con la actuación de su paisano
Vicente Barrera, que le dirigió una amplia sonrisa en
la vuelta al ruedo; no es para menos una fan de tal
calibre. La guapa modelo abandonó el coso en cuanto
Vicente mató al quinto de la tarde.
Barrera se mostraba contento por
haber cortado la primera oreja de la feria. “Sí, muy
contento, afirmaba a LAS PROVINCIAS, aunque la tarde no
ha sido nada fácil. Al primero lo he aprovechado por el
pitón derecho y lo he matado bien, y mi segundo no ha
querido embestir nunca, y así es imposible”. Barrera
se mostraba tranquilo y con moral. “Me queda la tarde
del día 19, e intentaré rematar lo de hoy”.
Jesulín esperaba más
El Fandi consiguió in extremis igualar el marcador
cortando una oreja en el sexto, aunque ya se le había
pedido otra en el tercero. Molesto, el granadino
aseguraba que “debería mandar la gente, y no
empeñarse el presidente en llevar la contraria”. De
todos modos, David Fandila estaba satisfecho: “El
conjunto de mi actuación ha sido bueno, tanto con el
capote como con las banderillas y también con la
muleta, pese a que mi lote no ha acabado de romper,
sólo algún toro de la corrida ha sacado movilidad”.
Mucho más duro se expresó Jesulín,
que afirmó que “los toros no han estado a la altura.
Yo esperaba mucho más de esta ganadería después de
que el año pasado tuviera una nota muy alta en
conjunto. La verdad, me ha decepcionado”. El de
Ubrique se consolaba convencido de que la gente seguía
creyendo en él: “Eso sí, eso sí”.
Entre los espectadores de lujo que
asistieron al festejo, uno, muy conocido pero bien
camuflado, fue descubierto al acabar la lidia del tercer
toro, en la cola de la próstata, ya saben, cuando uno
no puede ya contenerse.
Era El Juli, que, evidentemente, también tiene sus
necesidades. Lo que pasa es que casi no pudo
satisfacerlas porque no había manera de que le dejasen
un momento. ¡Una foto conmigo!, ¡y otra conmigo!, y
otra, y otra, y otra...
